El club de la experiencias

El club de la experiencias

public

Las generaciones Millennial y Centennial tienen unos hábitos de bebida ciertamente diferentes de sus predecesores. La graduación alcohólica, por ejemplo, en términos generales es un problema. De ahí que estén surgiendo tantas bebidas espirituosas con un porcentaje de alcohol reducido e, incluso, sin alcohol. También existe un gusto por el refresco para algunos, y por las bebidas energéticas para otros, y todos están muy abiertos a probar.

Club es una bebida de kombucha producida en Montreal, Canadá, que simula la estética de las latas de cerveza pero que contiene esta bebida fermentada con aguja y una graduación alcohólica residual. El nombre de la marca recuerda a la vida nocturna, es «Club», donde se va a bailar, conocer gente nueva, tomarse unas copas y pasar la tarde o la noche. Se prevé que el kombucha sea la próxima sidra, y que se convierta en un básico en bares y locales de ocio nocturno. No es este el caso, pero la posibilidad de forzar el proceso de fermentación para conseguir más grados de alcohol en un rango ligeramente inferior a la cerveza supone una oportunidad de desarrollo para un nuevo segmento de mercado que esté buscando una bebida sana pero con el punto que pueden tener bebidas como la sidra o la cerveza. Es un sabor adulto y sus burbujas naturales aportan lo necesario para que pueda competir con estas últimas. Club cuenta con kombucha de mandarina, frambuesa, especias y arándanos en su formato en lata; también con una edición especial premium en vidrio de 75 cl. llamada Club Sélect con sabores más sofisticados como el casis y el ruibarbo, o el de bayas de espino amarillo y melocotón. El look tanto de la marca como el del packaging es colorido, un tanto retro, y de alguna manera ochentero. Usan colores matizados combinando varios de la misma familia según los ingredientes o la receta del producto. El tono de la comunicación es fresco, relajado, deportivo, de naturaleza, colorido, creativo y personal. El resultado es el de una especie de lata de cerveza, pero es kombucha, como simplemente lo expresaron los fundadores de la marca. Esta bebida sin alcohol es una opción saludable que calma la sed y es sustitutiva de la cerveza. La identidad visual toma prestados códigos de la industria cervecera para posicionar el producto en un territorio diferente al de sus competidores. El resultado expresa frescura, vivacidad y ligereza.

Imagen
1/6
La familia de productos del Club Kombucha, François Ollivier
Imagen
2/6
La familia de productos del Club Kombucha, François Ollivier
Imagen
3/6
El nuevo lanzamiento de sabor de kombucha: fruta de la pasión, Samuel Pasquier
Imagen
4/6
Kombucha de arándanos, Samuel Pasquier
Imagen
5/6
Kombucha de mandarina clementina y pomelo, François Ollivier
Imagen
6/6
Fotografía conceptual del kombucha frambuesa, François Ollivier

La oferta de Club Kombucha conecta con el universo de los Millcentennials y se ubica en la ola del reinicio, de una nueva manera de hacer optimista, abierta y colaborativa. Las generaciones Nintendo y Fortnite comen y beben de forma diferente, y además influyen y extienden sus hábitos al resto. Con ellos se trata de escuchar y estar pendientes de qué les importa y qué les apetece, porque además sus razones para consumir incluyen dimensiones que para otros universos no son tan cruciales como lo ético, lo diverso y lo sano para muchos de ellos. Para las marcas, alinearse en este sentido, exige trabajar desde la vocación de colaboración y transparencia. Sintonizarse con el estado de ánimo de su público y responder en consecuencia.


Tendencia
Universo