La vida de otro color

La vida de otro color

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Veo la vida de otro color. Eso que es lo que debió pensar el neerlandés Derrick Neleman cuando llegó a Valencia con la ilusión de crear una empresa de vinos españoles ecológicos. Y lo consiguió.

 

La empresa de Neleman exporta vinos ecológicos españoles a su tierra natal, Países Bajos, pero también a Alemania, Austria, Suecia y Taiwán. Entre sus vinos está el “Pink Glasses Grenache Rosé D.O. Valencia”. Este producto se caracteriza por su divertido packaging, unas gafas rosas pegadas a su botella transparente, lo que hace posible colocar la botella delante de los ojos y ver la vida de otro color. El diseño nació en 2015 de la mano de Neleman y el estudio polaco Luksemburk y buscaba, según Neleman, poder ver la vida a través de unas gafas rosas.
Este tipo de producto representa la interculturalidad a través de los diferentes socios que se unen para crear un solo elemento con identidad de un país pero con espíritu de todos los que colaboran. Es divertido y lanza un mensaje, está creado por gente joven, de fuera del sector que se atreve a ofrecer algo nuevo … Esto habla directamente a los Millenials Flat. Quieren que su consumo signifique algo, hacer de ello una declaración de intenciones, como una camiseta con mensaje. Y ese es, voy a pasármelo bien. El vino Pink Glasses es social, promueve el juego con la botella, que quien lo compra y sus amigos se haga fotos experimentando con el producto y las comparta en redes.

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La mejor comunicación a día de hoy es la que genera el consumidor de manera natural, no forzada. Y los Millenials Flat son expertos en ello. Neleman ha dado en el clavo con este producto gracias al packaging, el cual se diferencia por sí mismo y aporta un toque de color y originalidad al mundo de los vinos, cada vez más abierto a lo inesperado y mirando hacia generaciones más jóvenes.


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