Un nuevo altar

Un nuevo altar

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Los cambios en las estructuras y disposición de los hogares están produciendo transformaciones también en objetos cotidianos que cambian su función, su sitio y su importancia según las nuevas formas de vida de las personas.

El estilo de vida urbano en ciudades tan extremas como Tokio hace muy difícil para los japoneses permitirse el espacio necesario para colocar su altar budista para el rezo (butsudan). El diseñador japonés Keita Suzuki, visitó la zona afectada por el terremoto del 11 de marzo de 2011 y se sorprendió de que en los alojamientos de emergencia temporales, a pesar de la falta de bienes esenciales, había altares budistas. Fue ahí donde comprendió que en momentos de necesidad los ciudadanos japoneses buscan ayuda en las deidades budistas. Sin embargo, las generaciones jóvenes carecen de conocimiento sobre las tradiciones de rezo y se sienten intimidados ante la idea de tener un altar en casa. Además, la mayoría de ellos, viven en apartamentos donde no cabría un altar tradicional. El diseñador japonés Keita . Suzuki desarrolló la marca y diseñó una nueva línea de altares budistas y complementos llamada Shinobu. Esta palabra es un verbo que se traduce como “Recordar a las personas o lugares pasados, y pensar en ellos con nostalgia”. Aúna el ideograma japonés de persona y el de pensar. El resultado, es un objeto que permite a las personas pensar en sus difuntos concentrándose en un objeto que está de acuerdo con el estilo de vida actual y con el que por tanto pueden sentirse muy a gusto. El proyecto da respuesta a ambos aspectos rediseñando un objeto que necesita definitivamente ser rediseñado para no desaparecer. El tamaño y la función han sido totalmente revisados, sus características reducidas y eliminadas hasta quedarse únicamente con lo esencial para poder realizar el rito tradicional. Los materiales escogidos para el altar son tan exquisitos como el bambú (considerado sagrado) y el arce. Los utensilios de altar han sido producidos con la cooperación de Nousaku, una empresa de metal tradicional de la prefectura de Toyama; y Hirota Glass en Tokio, depurando sus líneas pero manteniendo toda su funcionalidad dentro del rito y añadiendo algunas mejoras de seguridad y en la sonoridad de algunos de los elementos.

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El trabajo del diseñador puede ser diseñar lo que está por inventarse pero también diseñar para que los objetos tradicionales sobrevivan adaptados a los estilos de vida actuales, permitiendo que costumbres que nos aportan confort y artesanos que mantienen técnicas no desaparezcan. Es así como se encuentra el lado chic de nuestra herencia y nuestras tradiciones, un movimiento global que supone una oportunidad para empresas familiares, tradicionales o artesanas con ambición de futuro.


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