Esta web utiliza ‘cookies’ propias y de terceros para ofrecerte una mejor experiencia y servicio. Más información
La influencia de culturas y países en formatos de turismo funciona, persiste y encuentra adhesiones en los viajeros en búsqueda de experiencias auténticas de otros lugares. En ocasiones esas experiencias pueden estar en tu propio país y ser igual de genuinas.
El hotel japonés Puigpinós se ubica en una masía que data del 1131, en el privilegiado entorno de Timoneda, comarca del Solsonès (Lleida). Esta zona es conocida como la comarca de las mil masías, a 900 metros de altitud, es una zona agrícola en la que se intercalan bosques. Los ideólogos de este concepto y proyecto son Tessin Sano y Nuri Jou, japonés y catalana que se conocieron en el instituto y han sido los responsables de devolver a la vida la finca y la casa familiar de Nuri. Han conseguido que la tierra y la masía sean lugares idílicos, como alojamiento rural pero también como lugar de experiencias. Y a través del cultivo de la trufa, de la que ya tienen cinco hectáreas cultivadas, están aprovechando los recursos naturales y las buenas condiciones que se dan en el lugar para la truficultura. En 2019 decidieron convertir la masía en un hotel rural japonés, atendiendo a la identidad y a la esencia de la pareja. KOBFUJI architects, un estudio de arquitectos japoneses afincados en Barcelona, se encargaría del diseño de interiores siguiendo la estética japonesa; y el estudio Padullés Arquitectes se ocuparía de la rehabilitación y estructuras de la masía. El hotel se ha inaugurado en 2022 convirtiéndose en muestra de cómo las influencias basadas en lo personal y lo auténtico se pueden generar en sello de diferenciación. El carácter tan singular del hotel rural Puigpinós se nota en los espacios y en sus propuestas de turismo. Respecto a la arquitectura, está claro que la solidez y lo que contiene es masía catalana: es la piedra, son las vigas de madera y el carácter fuerte de la edificación. En el contenido vemos la influencia japonesa: el protagonismo de la madera, los tatami, los futones, el mobiliario contenido, la decoración, los paisajes prestados (shakkei) que se enmarcan en las ventanas de cada habitación, y un aire de sencillez y de hospitalidad que se desprende de cada detalle de su austera decoración. Sus habitaciones son nombradas por las estaciones del año en japonés y por palabras que aluden a la naturaleza, como son mizu (agua), tsuki (luna) o kaze (viento). En cada una de ellas se encontrarán yukatas (kimonos ligeros), cojines y noren elaborados con tejido 100% japonés de algodón por una modista japonesa ubicada en Barcelona. También se ofrecen sandalias tradicionales zori, para estar en la habitación. Entre los servicios del alojamiento cuentan con masajes, piscina, restaurantes, visita autoguiada y un bar self-service concebido como un espacio de confianza con los huéspedes. La atención al detalle y del diseño concienzudo del servicio constituyen una oferta coherente y compacta alrededor de su concepto. Transmiten fielmente la identidad de sus promotores y del territorio aportando algo distinto a la oferta del lugar. Llegar a un hallazgo como el de Tessin y Nuri no es fácil pero resulta inconfundible y atractivo cuando se logra, y para ello hay que trabajar desde la autenticidad.
El universo Updater es fan de las tradiciones y las culturas, la propia y las ajenas, y disfruta emulando las experiencias que ha tenido en sus viajes una vez de vuelta a casa. Les mueve la autenticidad y les motiva recuperar elementos de la identidad del territorio, contemporaneizar la tradición y disfrutar de lo local. Encuentran en todo ello la exclusividad y un lujo verdadero. Poder disfrutar de la cultura japonesa en una masía del siglo XII es sin duda una propuesta que se alinea con su forma de entender el ocio y el turismo, por esto el hotel japonés Puigpinós es un caso testigo que ilustra bien lo que busca el universo de consumo Updater.